Cahuella

CAHUELLA
Expedición de apnea en altura en Parque Tagua Tagua

Llevamos tiempo cautivado por la belleza del mundo sub acuático de ríos lagos y lagunas de nuestra región. Aguas dulces que refugian en un mundo ingrávido una huella del tiempo que ha quedado impreso en sus lechos, formas y naturaleza de las rocas, troncos sumergidos y vida sub-acúatica; la geología, el paso y efecto de los volcanes y glaciales sobre la geografía son canteras esculpidas por la naturaleza que han ido dando belleza a cada una de nuestras inmersiones.

La búsqueda de nuevos desafíos une a “CAHUELLA Expediciones de Buceo en Altura” un recorrido donde paso a paso se forja el deseo de siempre buscar nuevos lugares y paisajes incomprendidos desde la superficie.

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La Experiencia que contaremos se gesta en un sentimiento en común nuestro origen acuático. Ya varios del equipo habían realizado el trekking del mítico Parque Tagua Tagua, que desde su llegada, solo posible en lancha por el lago del mismo nombre, había dejado fijado a cada uno un misterio insoslayable de bucear esas aguas primigenias que nacen desde sus alturas nevadas. De esta forma se forja el compromiso con la expedición; trekking y buceo disciplinas combinadas para un hermoso viaje a lo inexplorado.

El Parque Tagua Tagua, ubicado cerca de Puelo, en el Sur de Chile, es un parque privado de aproximadamente 3000 ha, extraordinario por su bosque nativo muy poco explorado y un gran paisaje de montaña. Desde esta espacialidad de majestuosos bosques siempre verdes, contenidos por riscos, farellones y cumbres, se comprende como se originan las aguas que dan vida a las dos lagunas interiores que nos desafian. Estas desaguan su caudal a través de un hermosos río principal, nutrido por brazos tributarios, riachuelos y vertientes, que libremente escurren en hermosas cascadas que van describiendo el camino de subida y bajada. El desafío era recorrer los senderos con el equipo de buceo, mas lo necesario para permanecer 3 días en los refugios facilitados por la administración del parque, la que se motivo a través de nosotros y nuestra visión y disciplina de bajo impacto, por descubrir por medio de nuestros registros esos ecosistemas acuáticos nunca antes visitados.

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Con fecha 1 de Abril partimos desde Puerto Varas en dirección a Puelo, ruta que nos conecta al lago Tagua Tagua donde la expedición ya comienza. La llegada al lago estaba perfectamente coordinada por Mítico Puelo Lodge, la lancha nos esperaba en la rampa y nos desplaza en calma por aguas turquesas hasta la hermosa cascada, que cae unos 15 metros al lago y es el punto de partida y acceso al parque.

Dejados en unas rocas y una pendiente de mas de 45 º de 200 metros comienza la aventura. Desde entonces solo el guardaparque y nuestros medios nos permiten hacer frente a esa exorbitante naturaleza. Un sentimiento atávico a nuestras capacidades personales y de equipo nos da la confianza para disfrutar de cada paso y esfuerzo por el peso del equipaje. Un tranco constante nos iba introduciendo poco a poco en la esencia del lugar. El sonido musical del escurrimiento del agua y aves; como rayaditos, picaflores, chucaos, nos acompañaba. Chilcos, murta, moras y unos manzanos añosos poco a poco desaparecían para ir introduciéndonos en un bosque cerrado, donde el dossier iluminado liberaba la humedad y fragancias que despertaban todos nuestros sentidos.

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Las estaciones desarrolladas para los visitantes nos permitían agruparnos y dar pequeños descansos, ya que la idea era poder llegar con un poco de sol directo y buena luz a la primera laguna, que por lo encerrado del valle se sombreaba tempranamente. Recorrido ya los 6,5 kilómetros y luego de 3horas y media llegamos al refugio los Alerces que alberga la primera laguna a unos 535 msnm. Aquí nos esperaba un bosque de alerce sumergido cuyos troncos nacían desde el fondo desvestidos.
Lo oscuro del fondo de la laguna, hacia que las aguas cristalinas fuera un gran espejo que doblaba he invertía la belleza de las cumbres nevadas.

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Nutridos de una inexplicable energía rápidamente nos pusimos nuestros equipos y sin titubear entramos en las gélidas aguas. El silencio de la Apnea y la dulzura del agua escondían una belleza nunca antes vista por persona alguna. Un fondo variable de 3 a 4 metros de profundidad, sedimentado por troncos de importante envergadura dejaba pasadizos horizontales para nuestros cuerpos intrusos; otros como columna marcaban su arraigo y esbeltez. Hermosos bancos de algas de dos metros de altura y grandes hojas permitían solo flotar por sobre ellas. El llenado de la laguna por el río, como su desagüe generaba una dócil corriente que daba recambio constante al agua. El juego se desencadeno, cada uno se desplazo libremente en su imaginación y sensaciones y luego de cincuenta minutos muy gustosos nos fuimos retirando a la plataforma de madera que sirvió como estación de acceso.
Emocionados se compartió la comida y se reposaron los cuerpos para el segundo día.

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El movimiento comenzó temprano, pensando en partir prontamente con todo nuestros equipos a la segunda laguna ubicada a unos 3,5 kilómetros mas arriba. Todos listo y fijando la vista a la distancia se veía un hermosos salto de agua, el cual escondía en su altura la codiciada laguna Quetrus. El trekking nos ofrecía un bosque predominante de cipreses y hermosos alerces de unos 2000 a 3000 años de antigüedad, el entorno era sobrecogedor. Más adelante nos esperaban una seguidilla de interminables escaleras para superar la pendiente y para abordar la altura necesaria para llegar a un plano mas elevado donde se mostró el Mallin, ecosistema de aguas bajas o humedales de particular biodiversidad poco estudiada, que sin duda tenia un gran atractivo para nosotros por su casi nula intervención.

Unos pasos más adelante se nos revelo el segundo escenario. El refugio Quetrus y su hermosa laguna ubicada a unos 710 msnm, la cual se encontraba envuelta de montañas nevadas y una rivera de bosques predominante de ciprés. Aquí sus aguas cristalinas y calmas se nos presentaban misteriosas, de una profundidad y belleza desconocida.
Frente al refugio se veía un numeroso roquerío depositado en un derrumbe, en un tiempo original, cuando todo esto se estaba formando y ahora estaban impertérritas inmóviles, fundidas en su ribera.
Ese era el lugar escogido para la inmersión. Así nuevamente nos pusimos nuestros equipos para dar vida al segundo y esperado buceo de nuestra expedición.

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Encontrar la ruta a través de un sendero en desarrollo fue toda una búsqueda. Primero entramos en unos peñones que pensamos que la laguna estaba a tras pero no fue así. Nos recibió un banco de algas tupidas, que solo un lugar inexplorado podía presentar. Éramos pioneros los primeros en hacer una ruta de acceso a esa locación. Por entremedio de grietas y pasadizos acuáticos nos fuimos armando el camino a aguas mas profundas. Donde todo se expandió de belleza y solemnidad. Un fondo de sedimento fino y claro daba un particular brillo, donde los reflejos de luz nos recibieron cálidamente en contraste con el frío del agua. Las rocas cuyos cortes se profundizaban bajo la superficie, permitían que nuestra apnea siguiera su verticalidad hasta unos 5 metros de profundidad, jugando en contrastes de sombra y luminosidad. La laguna no tenía una profundidad decreciente, sino que jugaba inexplicablemente en ondulaciones que como dunas subacuaticas daban particular forma al fondo. Se avistaron peces nativos de importante tamaño, lo cual fue una información importante para los registros de la fauna existente. Se tuvo mucha cautela de no intervenir pequeños islotes que estaban en medio de la laguna, los que eran áreas de uso de aves acuáticas y especies de árboles y musgos de una fragilidad que fue respetada con real conciencia cuando uno asume este tipo de investigaciones y búsquedas espirituales con la naturaleza. Todo el equipo manifestó su real gratitud por estar ahí y pausadamente se decidió que la salida seria en la rivera opuesta, donde estaba el refugio y una pequeña playa embarcadero, donde se desarrollaba un paño de juncos muy atractivo. Todos fuimos saliendo totalmente liberados, felices y llenos de una historia que quedaría en la memoria de por vida.

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Solo queda contar que los Quetrus (especie de pato nativo) nos esperaron antes de migrar, que los solemnes cóndores volaron en las cumbres para nosotros, que el cielo estrellado fue una expansión de nuestra conciencia y de nuestra presencia en la tierra, que el refugio nos dio el calor y cobijo necesario para retirarnos con energía al día siguiente y poder compartir esta historia, en la cual nos podemos encontrar quien sabe el año siguiente.

Texto por: Carlos Sierra Soto
Fotografías Submarinas: Julián Fernández
Fotografías: Javier Lopez Cabello, Jason Angress, Alfredo Labbe

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