¿Vienes Llegando o Vas Saliendo?

Delicada Psicodelia en Torreón Selknam
Primera ruta de escalada tradicional en el Parque Tagua Tagua

por Mike Sánchez

Una imagen y un comentario. La había visto a lo lejos y de a poco se fue formando el instante. Así como me voy aproximando a la Pared, voy pensando en los sucesos y personas que hacen las cosas posibles. Como innumerables viajes en la historia, éste también parte hacia tierras desconocidas sobre el agua. Cruzamos el lago y la pasión a raudales atraviesa mi cuerpo.

… las olas inundan mis oídos, el sol le dio vida a la obscuridad de mis cerrados ojos, las frías y gráciles sombras de tus pañuelos acariciaron mi espalda, y se mezclaron con el calor del sol y del agua; tus piernas, tu piel y tus cabellos se deslizan por mi nariz mientras mi cara se revuelca en el viento de la proa.

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Desembarcamos voluntad, plantamos nuestros pies en tierra con firmeza. Tomo una manzana pequeña, pero sabrosa; su dulzor pegado a mi paladar mueven mi espalda. Mientras subimos por los senderos, escuchamos las palabras de mi amigo Tepiteo, fuerte como un tanque y con una capacidad para enfrentar problemas insospechada. Ánimo y temple de acero, curtido por los momentos duros, con una alegría de vida difícil de comprender. Intempestivamente, un dolor agudo atraviesa mi estómago hasta el cráneo; mi viejo amigo, el tobillo, se ha doblado, torciendo mi cuerpo hasta el suelo; la mochila sobre mí y no lo puedo creer. Tepiteo, con espanto, ayuda a levantarme, quitándomela de encima; no había querido pasarla a nadie hasta entonces. Un poco asustado me pongo de pie y camino; no está tan mal, he tenido peores. No pronuncio palabra alguna hasta que llegamos al refugio.

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Me acomodo para asegurar mis meditaciones. Como dilucidando el mundo bajo el agua, veo con atención unas plantas extrañas del mallín. Sus raíces moran en el fondo fangoso; su tallo busca a través del agua y sus hojas exploran el cielo. Finalmente descubro la Pared reflejada en la superficie del agua: un torreón de unos 400 metros al otro lado de la laguna. Mis ansias transforman mis acciones, movimientos y palabras; miro por el catalejo y veo una línea estética por el centro de la pared. Mis compañeros, con lo pies mucho más puestos en la tierra, ya habían solucionado llevar nuestras mochilas al otro lado del lago con un par de balsas. Corro por mi linterna antes de que se la lleven y Tepiteo ya está remando; la saco rápidamente y comienza la aventura; desde ahora terreno desconocido. Abro mi mano y mi linterna encendida, muestra lo que no veo.

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Saltamos a las aguas del lago, un placer para mis maltrechos pies. Está obscuro. Sorprendidos por la belleza del lugar, buscamos un sector donde sembrar nuestras carpas. Es todo de mallín, así que vivaqueamos entre monstruos prehistóricos, de pieles torcidas y escamas; aspectos feroces, con un interior de la madera más noble que puede ofrecer el sur de Chile.

ALARMAS

La alarma de mi teléfono no alarma a nadie; lo apago para seguir durmiendo. Creo que la mejor forma de despertar es con la luz de la mañana, así me sumerjo en delirios matinales

… Se enciende mi interior como los movimientos del agua en la profundidad, el viento en el aire, las caricias del humo en el espacio, tus formas en mis formas, tu piel en mi piel; cada momento cae desde lo alto, dándole espacio a tus besos que recorren mi piel. Tu sonrisa y tu piel tatuada se funden en ligeros momentos; una película. Imágenes de mi interior me llevan por el aire hasta tus delicados labios; fino roce de mis dedos en tu cintura…

Los lentos movimientos se juntan hasta que estamos de pie en el agua, tan fría que parecía una extraña tortura. El paisaje de las paredes inexplorada nos da la bienvenida; ocho horas por pantanos, bosques, lengas, espinas, caídas, sudor, ríos; una trepada por una cascada y dos largos expuestos con mochilas. Mi pie toca un bloque claramente suelto, me aseguro que se quede ahí y, en ese preciso instante, está volando a mis compañeros. La lentitud de la caída, el horror de mi cara y todos corriendo. Qué extraño, estoy haciendo demasiada fuerza; claro, las cuerdas estaban tirando mi cuerpo hacia abajo y mientras veo el espectáculo, mis manos resisten la caída de Falco, que por huir comenzó a tirar las cuerdas. Extraño destino; si me suelto, caigo al vacío, si resisto, podría caer algo sobre mi compañero…

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El tiempo se detiene como el espacio entre canciones y, en el fragor del miedo, la copia de tus cabellos y lunares ahí aletean, tus cielos se dejaron llevar por mi regazo y sostuve tus lágrimas que se mezclaron con mi piel. Te besé tan rápido que tus palabras huyeron despavoridas; tus labios pequeños y tu respiración encontraron su camino a los míos; limpié tu mejilla, pero no pude secar las lágrimas.

Chispa sale deunos matorrales; esto no es un juego, nuestra persecución puede volvernos locos. Mi cara se pone firme, las cuerdas están bien, prosigo hasta lo que sería un 5.10c con mochila. Escalamos superando el anticuerpo; desde ahora morrenas, acarreos y slabs, los comentarios del incidente llegarían más tarde.

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Mi cansancio es aplacado no por la comida sino por las ganas, así es que pongo el primer y último bolt de progresión, de ahí un pitón y la noche. Falco me pide que baje con sus intenciones de compartir, y obedezco; ha sido un buen día, pero debe terminar. Los comentarios del bloque volando avivan nuestros ojos, la cena nuestros estómagos y los recuerdos mi corazón. Estamos en la base de la pared.

MARTILLOS

Escucho atento como para recibir algo. La luna y las estrellas nos arropan, como párpados a los ojos, como los sueños a la obscuridad. Suena la alarma y no alarma a nadie. Creo que si gritara “piedra” todos se levantarían de un salto; esbozo una sonrisa y me incorporo. Sin mucho interés en desayunar comienza el trance, ordeno el material y pongo todo lo que necesito. De a poco, aparecen mis compañeros en sus propias necesidades: agua, comida, equipo, orden y, como de costumbre, Falco ve que no he comido nada, trayéndome algo. Así, ya estoy montado en la pared, unos metros del día anterior y al fin escalando, ¡para esto nacimos! Alzo mi martillo al cielo y me dejo llevar por el olfato. Los fantasmas de piedra aparecen nuevamente. Avanzamos lento pero firmes; vimos desde abajo el crux, un largo ligeramente desplomado que termina en un techo, blandimos nuestras masas en un concierto al corazón…

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… Me pierdo en el vaivén del sonido y recuerdo el momento en que mi voz se mezcló con la realidad; momento extraño donde miré al cielo. Ese fue el instante que trajo tus cabellos y tu cuello… Cerraste los ojos y sentiste el sol de la tarde, salado sol de roca y mar, bailamos en lo alto del cielo, en el mar y en nuestros sueños.

El bolt ya está puesto, “asegurado”, y en un frenesí José y Yetro llegan pronto a la reunión. Me preparo para todo: estribos, pitones, bird beacks, etc. Comienzo escalando en libre, avanzo de forma inocente, un pedal, una escalada, un pie, una mano, y el miedo ataca mis sentidos. Ya está volando una escama del porte de un florero grande; explotó de mi mano mientras cuelgo de la otra. Grito lo más fuerte que puedo, grito que se pierde en el silencio, José y Yetro desaparecen en las sombras de un desplome, Falco más abajo…

Me pregunté como detener el tiempo y volverlo atrás. Estaba seguro de la calamidad, un meteoro directo a mis compañeros, nada ha pasado, ¿Cómo es posible? Mis manos tiemblan, así que las pongo a trabajar como para ponerse a salvo del pasado… Fue ahí cuando recordé la sensación en vida de que todo era tal cual, corazón acelerado, mente adormilada, tu piel en mis brazos, el viento aullando y todo se hizo eterno; todo bien y todo mal, fue así como logre detener el tiempo…

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Más de una hora y tenía una laja del porte de un sillón en el cuello. Unas tentativas y con cuidado ya estaba arriba. Increíble largo. El martillo pronto en mi mano golpeando con fuerza, busco comodidad para asegurar, y me pierdo desde aquí un par de largos fáciles pero con los ojos de piedra escudriñando nuestra delicadeza. Finalmente la pared se abre a nosotros. Escalada rápida nos lleva a la cumbre. Aullamos y gritamos…

SICODELIA

… ¿Vienes llegando o vas saliendo?, decía mi abuela al verme con la mochila puesta. Siempre rondaron en mi cabeza estas palabras. Al esperar el bus, me pregunté si estaba realmente llegando o partiendo. Hemos llegado a la cumbre, logramos reunir sueños con realidad, aun así no encontré nada, quizás en la próxima lo haga. Es hora de partir. ¿Acabamos de llegar o vamos partiendo?

Un par de fotos y bajamos caminando. Estamos en la base aún con luz. La alegría y satisfacción inundan nuestros corazones. Cenamos, reímos y lentamente nos aletargamos con la noche. Pienso en la libertad, en el amor, en la audacia de la escalada… Un delicado balance entre las relaciones, acciones, sueños y voluntad; la expresión máxima de nuestra alma. Las cosas no terminan donde termina la canción, de ahí llega el delicado martillo del silencio. Es quienes somos y, como creamos nuestro mundo, podría decirse que es una delicada sicodelia.

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Delicada Psicodelia.
18 de febrero del 2013. 400 metros, 8 largos en la pared y 2 de aproximación. La vía sigue un evidente diedro central, de escalada vertical y estética. Abierta desde abajo, con dificultades que van hasta el 5.11/A2. Reuniones equipadas con bolts y pitones. El nombre del cerro es “Selknam”.

Integrantes:
Jose Miguel Dattoli Palominos.
Yetro Henriquez Zarate.
Falco Henriquez Zarate.
Eduardo “Tepiteo” Flores Rosas.
Jorge “Chispa” Sepúlveda Martínez.
Michael “Mike” Sanchez Adams

Ubicación Parque Tagua Tagua
Información:
http://www.parquetaguatagua.cl/

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